Cáncer de Riñón

El cáncer de riñón puede causar la aparición de sangre en la orina, dolor en el costado o fiebre, y suele ser detectado de manera accidental al realizar una prueba de imagen por otra razón.

Cáncer de Riñón

El diagnóstico se hace por tomografía computarizada o por resonancia magnética nuclear. La extirpación del riñón prolonga la supervivencia y puede ser curativa si el cáncer no se ha diseminado. Los fumadores tienen alrededor del doble de probabilidades de desarrollar cáncer de riñón en comparación con los no fumadores. Otros factores de riesgo son la exposición a productos químicos tóxicos (por ejemplo, asbesto, cadmio, curtidos y productos derivados del petróleo) y la obesidad. Las personas afectadas están por lo general entre los 50 y los 70 años de edad.

Síntomatología

La mayoría de los tumores sólidos de riñón son de carácter canceroso, pero los que puramente contienen líquido (quistes) generalmente no lo son. Casi todos los cánceres de riñón son carcinomas de células renales. Otro tipo de cáncer de riñón, el Tumor de Wilms , se presenta más a menudo en niños. Los síntomas pueden no aparecer hasta que el cáncer se ha diseminado (formado metástasis) o llega a ser muy grande. La presencia de sangre en la orina es el síntoma más frecuente, pero su cantidad puede ser tan pequeña que solo se detecte con la observación al microscopio. Sin embargo, cuando la cantidad de sangre es mayor, la orina puede ser visiblemente roja. Los síntomas más frecuentes son los siguientes: dolor en la zona entre las costillas y la cadera (el costado), fiebre y pérdida de peso. Es poco frecuente que el cáncer de riñón se detecte en primera instancia cuando el médico nota un aumento de tamaño o un bulto en el abdomen.

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Diagnóstico

  • Tomografía computarizada
  • Resonancia magnética nuclear
  • En ciertas ocasiones, intervención quirúrgica
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Tratamiento Quirúrgico

Cuando el cáncer no se ha diseminado más allá del riñón, la extirpación quirúrgica del riñón afectado proporciona muchas probabilidades de curación. Como alternativa, los cirujanos pueden extirpar solo el tumor y un borde del tejido normal adyacente, preservando así la parte restante del riñón. Aunque se están estudiando algunos medios no quirúrgicos para la destrucción de las células cancerosas, generalmente se prefiere la cirugía.

 

Si el cáncer se ha extendido a zonas adyacentes como la vena renal o incluso a la gran vena que transporta la sangre hacia el corazón (vena cava) pero no ha llegado a los ganglios linfáticos o a puntos distantes, la intervención quirúrgica sigue ofreciendo una buena probabilidad de curación. Sin embargo, el cáncer de riñón tiende a extenderse rápidamente, especialmente a los pulmones, a veces antes de que aparezcan los síntomas. Dado que el cáncer renal que ha diseminado hacia lugares distantes puede escapar a un diagnóstico inicial o precoz, la metástasis solo es evidente después de que los médicos han extirpado quirúrgicamente todo el cáncer renal que han podido hallar. Si la curación quirúrgica parece poco probable, pueden ser utilizados otros tratamientos, aunque rara vez resultan curativos. El tratamiento del cáncer consistente en aumentar la capacidad del sistema inmunitario para destruirlo hace que algunos tumores malignos se reduzcan y así pueda prolongarse la supervivencia.