Patología Vesical

La patología vesical tiene múltiples orígenes y se puede clasificar según si son congénitas o adquiridas, crónicas o agudas.

Patologías Vesicales

Son enfermedades vesical de origen desconocido y caracterizada por la infiltración de células inflamatorias a nivel de la pared vesical, lo cual provoca ulceración en la mucosa, espasmos en el músculo detrusor, hematuria, disuria y urgencia miccional.

Patologías Congénitas

  • Duplicidad vesical
  • Extrofia vesical
  • Divertículos, fístulas y quistes, a nivel de la cúpula vesical. Estas enfermedades tienen en común la falta de la obliteración del Uraco.

Patologías Adquiridas

Cistitis: Inflamación vesical de diversa etiología. Cistitis intersticial: La cistitis intersticial es una enfermedad vesical de origen desconocido y caracterizada por la infiltración de células inflamatorias a nivel de la pared vesical, lo cual provoca ulceración en la mucosa, espasmos en el músculo detrusor, hematuria, disuria y urgencia miccional.
Cistocele: Consiste en la protrusión de la vejiga sobre la pared vaginal anterior, debido a debilidad de los tejidos que separan ambos órganos. Ruptura vesical: La ruptura puede ocurrir en vejigas llenas sin que ocurra el correcto vaciamiento. Puede ocurrir en bebedores excesivos en donde al perder la consciencia no logran orinar tras un consumo excesivo de alcohol. La condición es muy rara en mujeres. Dentro de los síntomas, destaca el síndrome urémico que se produce debido a la reabsorción de orina.
Cáncer de vejiga: diferentes neoplasias pueden afectar el epitelio de transición de la vejiga. El cáncer vesical es aquel que se origina en las células que recubren la vejiga y el aparato urinario superior (uréteres y pelvis renal). Es la enfermedad maligna más común del tracto urinario y se da predominantemente en hombres y dentro de Europa en los países occidentales. Su tasa de mortalidad es del 16% en hombres y del 12% en mujeres. Este tipo de cáncer generalmente afecta a los adultos de edad avanzada. Suele diagnosticarse de forma temprana, cuando todavía es tratable. Su reaparición es probable, por lo que se recomienda hacer análisis de seguimiento.

La hematuria es el síntoma más común aunque pueden aparecer síntomas del tracto urinario inferior: polaquiuria, disuria, estranguria,… (sobretodo en pacientes afectos de carcinoma in situ). El diagnóstico suele hacerse mediante ecografía, citología y/o cistoscopia. Si bien el diagnóstico definitivo es siempre anatomopatológico tras la resección del mismo transuretral. Este análisis nos dirá la afectación de las distintas capas vesicales (distinguiendo así entre superficial o infiltrante) y el tipo de célula tumoral (menos o más agresiva).

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